Lacan Quotidien/ nº748-Venezuela: Etat de lieu-Ronald Portillo

 

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Luego de 120 días de masivas protestas y 140 fallecidos es válido preguntarse dónde estamos hoy frente al régimen dictatorial que oprime a Venezuela. La desinformación como política de Estado, la mentira oficial convertida en discurso cotidiano, la denegación perversa de las carencias más elementales y evidentes (alimentos, medicamentos, seguridad personal, aplicación de la justicia, hiperinflación inminente, devaluación, dinero en efectivo y ¡hasta gasolina!) han venido avanzando “a paso de vencedores”, estribillo usado hasta el cansancio por la Revolución Bolivariana.

La violación consuetudinaria de los derechos humanos de los ciudadanos constituye el telón de fondo al cada día más creciente autoritarismo gubernamental. El jefe de la policía política desconoce órdenes emitidas por jueces de la República para excarcelar algunos presos políticos, jefes militares presuntamente ordenan ejecuciones extrajudiciales colectivas contra mineros en zonas de explotación de oro, minerales y piedras preciosas para imponer su “ley” en el llamado “arco minero”, (abarca una extensión de más del diez por ciento del territorio nacional ), nuevos desfalcos de miles de millones de dólares contra la empresa petrolera del Estado, campaña gubernamental para generar abstención en las venideras elecciones de gobernadores de Estados. Reiteración del uso del diálogo, propuesto por el Presidente Macron, como táctica dilatoria para evitar ceder en nada a lo propuesto por la disidencia: canal humanitario, liberación de todos los presos políticos, respeto por la Asamblea Nacional (AN), cese de la persecución a la oposición, elecciones libres. Mención destacada merece la fraudulenta Asamblea Nacional Constituyente (ANC), electa por los partidarios del gobierno de Maduro a espaldas de la constitución vigente, falseando la cantidad de votos emitidos, haciendo creer que habían votado ocho millones de ciudadanos cuando en realidad  solo votaron tres millones, engaño develado por la misma compañía de las máquinas de votación utilizadas. Esta ANC ha pretendido erigirse en una suerte de “suprapoder” constitucional, por encima de los poderes constituidos, usurpando así la  soberanía popular y colocándose a la orden de una dictadura que se sirve de ella a su antojo. Entre las decisiones tomadas por la referida ANC se encuentra la de asumir las funciones y potestades propias de la Asamblea Nacional (AN) electa en diciembre de 2015 por catorce millones de venezolanos, logrando la oposición las dos terceras partes de los diputados. Esta AN no es aceptada por el gobierno, razón por la que lanza su espúrea ANC.Los fenómenos aquí descritos son solo algunas de las expresiones de una tiranía ejercida sobre un país en donde el Estado de derecho constituye, ¡qué duda cabe!, una referencia lejana. El Gobierno insiste en que los males del país son, como es costumbre, a causa del imperialismo norteamericano, especie de Otro maligno que solo quiere hacerse dueño del petróleo venezolano, perturbando así el bienestar socio-económico y lapaz del país.

La tiranía y el Uno

La tiranía de Maduro puede ser considerada como la del Uno único, expresión en el poder del goce propio de la pulsión de muerte. Como sostiene JAM en una entrevista que le realizara la  revista Le Point:“El Uno es el culto de la identidad de sí mismo a sí mismo, la dificultad de soportar al Otro, el que no goza de la misma manera que tú”.

La disidencia en Venezuela, al igual que en otros regímenes totalitarios, no puede ser tolerada, soportada, por el Uno del amo del poder. Por ello las dictaduras, aunque sean de nuevo cuño, seguirán teniendo como referente el padre primordial de Totem y tabú, el que de manera autoritaria se reservaba todo el goce para sí. En el autoritarismo del actual régimen venezolano estamos frente a un real sin ley, un real del Uno del goce. Se trata de un real caótico, un real sin regulación, sin sometimiento a ordenamiento alguno. De nada han valido los pronunciamientos de la Organización de Estados Americanos (OEA), los diversos dictámenes de la Corte Interamericana de los Derechos Humanos, las instrucciones de la ONU,los informes del Alto Comisionado y de la Comisión de los Derechos Humanos de la ONU, las sanciones de USA y Canadá, las resoluciones del Mercosur, la intervención del papa Francisco: lo real del goce del  Uno autoritario ha permanecido refractario, incólume, dejando a su paso devastación, miseria y muerte, cual huracán del Caribe.  Este Gobierno se declara de izquierda, sin embargo su ocupación por los más pobres y débiles no se logra apreciar.

En la actualidad las clases más desprotegidas de la sociedad están en  peores condiciones que cuando ascendió Chávez al poder hace dieciocho años. Estamos frente a un Gobierno cuyos líderes solo consideran su propio goce, no dan muestras de ninguna preocupación por el Otro. Asistimos al imperio de “cada quien por lo suyo” con la consecuencia de un grave resquebrajamiento del lazo social. La dimensión de la política brilla por su ausencia en el gobierno de Maduro. Con pesar hay que reconocer que tampoco del lado de las fuerzas opositoras venezolanas la política, entendida como recurso para fomentar el lazo social, como instrumento de la civilización para contrarrestar los efectos devastadores del goce del Uno, propio de la pulsión de muerte que anida en los seres humanos, ha tenido mayor instalación. La fragmentación de propósitos reina, cada partido político que integra la llamada Mesa de la Unidad (MUD) vela por sus propios intereses, por su goce particular, haciendo compleja la articulación de un lazo social estable y duradero.

El archipiélago de goces constituye el fundamento de la oposición venezolana, lo que en mi criterio ha sido el principal obstáculo para que todavía no haya asumido el poder. El discurso analítico constituye el envés del discurso del amo en tanto ha lugar a un saber hacer  con lo real del Uno del goce. El amo de la tiranía atrapado en su discurso generador de goce no se percata que lo real del Uno de su propio goce, conlleva en esencia su propia destrucción. El llamado “populismo” termina por no ser otra cosa que un amo del poder conduciendo a su propio pueblo a lo peor. Una de las amenazas ciertas que se cierne sobre el psicoanálisis en la Venezuela actual es su imposibilidad de existencia. Ante ello los psicoanalistas de orientación lacaniana en Caracas, alentados  por el viento renovador de la Movida Zadig realizan diversas actividades tendientes a contrarrestar el goce del Uno del amo. Entre ellas se pueden citar: Asistencia a programas de radio  abiertos todavía a la disidencia, denuncia en la AN de la instalación de programas de reingeniería psicológica dirigido a jóvenes opositores presos considerados enfermos mentales, asistencia directa en nuestro Centro Psicoanalítico de Atención (CPA) de pacientes severamente afectados por la crisis existente, atención a pacientes que han sufrido detención y tortura, establecimiento de lazos de conexión con otras  instituciones  psi altamente preocupadas por la deriva dictatorial del Gobierno, asistencia a eventos psicoanalíticos regionales dando cuenta de nuestra terrible situación sobre todo frente a colegas todavía incrédulos sobre lo que está sucediendo en Venezuela. En todo caso se trata para los lacanianos venezolanos de hacer todo el esfuerzo posible por hacer existir, y hasta hacer sobrevivir, el discurso psicoanalítico en medio de este caos populista.

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